domingo, 15 de marzo de 2009

Animal Collective: Merriweather Post Pavilion


A pesar de que Animal Collective es considerado por un grupo de especialistas y seguidores como una de las mejores bandas del momento, la fama y prestigio de este grupo no es el que se merece. Más aún, ahora que editaron Merriweather Post Pavilion, su último disco, que de lejos es la que más repercusión ha tenido lo que ha llevado a muchos medios impresos y digitales ha preguntarse: ¿En realidad Animal Collective es una buena banda? Por supuesto que sí, y lo era desde hace tiempo, al menos desde que editaron esa obra maestra en el 2004 llamada Sung Tongs.

La duda que surge en muchos que recién escuchan a esta banda es que Animal Collective no hace una música sencilla. Es más Merriweather Post Pavilion es en realidad su obra más accesible, por lo que es probable que eso haya repercutido en su fama, pero ¿qué dirán los advenedizos cuándo escuchen las obras anteriores de este colectivo de Baltimore? ¿Qué confirmarán sus sospechas de que se trata de música para snobs, como se ha sugerido por allí?

La música no puede ser concebida para que sea digerible para todos los oídos. Un grupo tiene todo el derecho de hacer música exigente y que el público se esmere por comprenderlo. Si una persona no tiene la voluntad de hacerlo y cree que todo debe ser punk directo y potente o pop meloso y pegajoso es problema de ellos. La verdad es que Animal Collective es lo mejor que le ha pasado ha la música en los últimos años, plagados de música complaciente y sin riesgos.

El conjunto hace una suerte de pop neo-psicodélico con muchos toques experimentales, que recoge de la música atonal. Además las melodías están escondidas bajo capas casi interminables de sintetizadores que crean un contrapunto muchas veces agobiante, pero que hace de la música de este grupo inigualable y única. Además, no está de más decir, que las melodías que conciben este grupo son perfectas y maravillosas.

Como dijimos, Merriweather Post Pavilion es el trabajo más accesible de su discografía, lo que no le quita méritos en lo absoluto, es más, es probablemente su mejor obra. Todas las canciones son notables, algunass de ellas como My Girls o Brother Sport con posibilidades de ser grandes hits si no fuera por las inusuales armonías y capas sonoras que tienen. Es un trabajo que sin duda está entre lo mejor de la década y que seguirá dando que hablar por mucho tiempo. Es un disco imperdible y esencial para comprender los derroteros de la música de los próximos años.



Caeiro


Merriweather Post Pavilion


1In the Flowers 5:22
2My Girls 5:41
3Also Frightened 5:14
4Summertime Clothes 4:30
5Daily Routine 5:46
6Bluish 5:14
7Guys Eyes 4:31
8Taste 3:53
9Lion in a Coma 4:12
10No More Runnin 4:23
11Brother Sport 5:59

domingo, 20 de julio de 2008

"El Caballero de la noche": una extraordinaria película



Antes de hacer una análisis de la película quisiera remarcar algo: mi entusiasmo por la película no se debe a mi simpatía por Batman, el más oscuro de los superhéroes. Es más, hasta antes de esta película consideraba a Christopher Nolan como un director talentoso pero sobrevalorado, con películas interesantes pero que terminaban decepcionando por distintos motivos que no es necesario mencionar en este post. Entre esas películas que consideraba fallidas estaba Batman Begins, la antecedente de El Caballero de la Noche.

El Caballero de la Noche es una de las películas más desconcertantes y extrañas que haya producido Hollywood, esa industria que se dedica a crear películas en serie, como si de carros se tratara. En los últimos años se dedicó a explotar sin creatividad ni riesgos la pródiga veta de los cómics, en especial a los superhéroes, esos paradigmas que se pueden rastrear hasta la antigüedad, cuando se creaban mitos sobre hombres casi divinos a la que la humanidad debía su condición. Superman, el Hombre Araña, Hulk, etc., pasaron con mayor pena que gloria en las pantallas, ya que los realizadores apostaron por las ganancias fáciles, fabricando productos superficiales, sin el mayor vuelo intelectual apostando por el entretenimiento fácil y calculado. Sin embargo, esta película sobre Batman es todo lo contrario: es una película sumamente inteligente, que reflexiona sobre el orden, la moral y la cordura, que no subestima al espectador en ningún momento y que tiene un final que está lejos de ser el previsible final feliz de las películas hollywoodenses. Y con estas "extravagancias" la película ha resultado ser uno de los mayores éxitos comerciales de la historia. Hollywood se ha equivocado al menospreciar a sus espectadores ofreciéndole productos que en su mayoría
parecen estar dirigidos a personas con bajo coeficiente intelectual.

Este Batman supera a todas las películas que sobre el justiciero nocturno (lo que es una hazaña, ya que Batman Returns de Tim Burton es una maravilla) porque es la más compleja, la más oscura y la más intensa. Nolan comenzó con pie débil su incursión en Ciudad Gótica, porque Batman Begins pecaba de expositiva, aunque lograba un intenso retrato de Bruce Wayne (logro que en parte se debe al notable actor Christian Bale), el hombre atormentado que hace justicia por encima de la ley. Pero la oscuridad del personaje y de la cinta se perdía cuando Wayne-Batman lograba superar sus traumas y sus dudas al final de esa cinta. En la secuela todo eso desaparece. Las dudas se vuelven a imponer sobre Batman y esta vez no se van. Su justicia se impregna de oscuridad al traspasar sus propios códigos éticos aunque no los olvida totalmente. Y este vez la película no se centra en el héroe, sino que también se enfoca en un villano de antología, sin duda una de las mayores creaciones cinematográficas: el Guasón de Heath Ledger.



Qué cruel se nos hace ahora aceptar la partida del joven actor australiano, que ya nos había dado muestras de un inigualable talento en la conmovedora Brokeback Mountain, pero que en esta película logra la actuación de su vida, corta pero que será inolvidable por este papel. El Guasón que compone está más allá todo; parece un ángel caído, con una prédica torcida y enfermiza. Su fortaleza radica en ello, está más allá de lo físico, como el mismo dice con unos pocos tanques de gasolina logró poner a sus pies a una ciudad con millones de habitantes. Es como uno de los terroristas que con unos cuchillos derribó el World Trade Center, ya que sus objetivos no están en el orden de lo terrenal: el busca crear un mundo anárquico, una antiutopía, el lleva el símbolo del mal y por eso mismo no se lo puede destruir. Solo se lo puede destruir con una cuota mayor de maldad y eso no es posible para Batman que se acerca a ello pero que no logra cruzar completamente la frontera oscura.

El que sí se contagia sin remedio de la maldad y la locura del guasón es el trágico Harvey Dent (un magnífico Aaron Eckhart). La personificación de la honradez, la honestidad y la decencia cae rendido ante el ensañamiento del mal, es el reflejo inverso de Job, ya que cae y con él todas las esperanzas de un nuevo amanecer en Ciudad Gótica. El nacimiento del Dos Caras es el triunfo del Guasón sobre Batman y el comisionado Gordon (interpretado soberbiamente por Gary Oldman), los dos únicos pilares de rectitud de ciudad Gótica que deben apostar a la mentira para que no sucumban las esperanzas.




Sin duda El Caballero de la Noche es una de las grandes películas que hablan sobre la naturaleza del bien y el mal. Me recuerda en cierta medida a esa gran obra maestra de Orson Welles, Sed de Mal, y sin duda supera a esa buena película llamada Sin lugar para los débiles. El Caballero de la Noche deja una sensación de malestar, pesadumbre e inquietud, y sin duda quedará como una de las películas más negras y perturbadoras de la historia.

La película acierta casi en todo. Desde el magnífico guion, la fotografía hasta la banda sonora. Nolan ha inscrito un capítulo mayúsculo en el cine americano de los últimos años y ha demostrado que es un nombre que hay tomar en cuenta. Es hora de que Hollywood deje de confundir entretenimiento con estupidez y siga el ejemplo de esta película y arriesgue en sus próximas producciones.

Caeiro


miércoles, 11 de junio de 2008

Libro recomendado: "Blanco es el sueño de la noche"

Hace pocos días se presentó el poemario Blanco es el sueño de la noche, el ultimo libro de la poeta peruana Lena Retamoso. Después de cinco años de silencio podemos afirmar que la voz de Retamoso toma más cuerpo aunque toma cierta distancia de Milagros de Ausencia, su anterior poemario.

En su ópera prima, Lena Retamoso se distinguía por un erotismo fino, sutil e inocente, propio de aquel que descubre su sexualidad. También estaba la visión de alguien atada a la materia que buscaba trascender las formas corpóreas para asir instantes inefables y reveladores presentes en el arte (el cine y la literatura, por ejemplo), el tiempo, la naturaleza y las mismas personas. Ahora Retamoso, si bien no cesa en su búsqueda, sabe que los hallazgos y encuentros no son milagros que deparan pureza o tranquilidad, sino que estos pueden ser tan espantosos y agobiantes como la realidad más áspera. Encuentros con bichos en la cama, bestias desdentadas la locura, la anomalía forma parte de sus nuevos encuentros. Retamoso escribe: en cualquier momento/ me encontré cavilando frente a un estanque/ en el asiento más desolado de un tren/ o tal vez meditando antes de dar el gran paso de mi vida (Mariposa Nocturna). Su búsqueda es la búsqueda del hombre que está condenado a ser como lo ejemplifica la cita que hace Retamoso de Borges: "¿Qué es el insomnio? ... es el horror de ser y seguir siendo, es el alba dudosa". Para Retamoso el hombre es un animal insomne.

Blanco es el sueño de la noche es un poemario más pretencioso que el anterior: está dividido en seis partes: Blanco, Sueño, Locura, Anomalía, Noche y Blanco. Es un viaje que termina en el lugar de partida pero que deja al viajante una experiencia que no le permite regresar como era antes. Además tiene un inusual ¿prólogo? del reconocido académico Jorge Wiesse titulado Despojos de la diosa ambarina (Diccionario mínimo), que rivaliza en calidad poética con la autora, aunque quizá peque por eso mismo. Por otro lado, la autora utiliza el espacio que le proporciona la hoja para mover la palabra escrita como fichas de dominó más que logrados ejercicios de complementación visual como lo hacía Apollinaire o Eielson (ambos muy conectados con las artes plásticas). No era necesario jugar con la disposición de las palabras porque la poesía de Retamoso no lo necesita y al final el acabado queda como ejercicios onanistas y autocomplacientes. Pero este error (quizá debido a la juventud de la poeta) no menoscaba un libro complejo y visceral al mismo tiempo, que nos regala en cada página, en el peor de los casos, algunos versos memorables como: blanca la piel que descubre al horizonte abandonarse en sus contornos/ blanco el grito de Narciso frente al espejo/ blanco el día en que tu cuerpo/ hace de mis espinas un racimo de flores/ blanco el deseo que al amante su voluntad lacera/blanca su impaciencia de ola tras ola/ blanca la distancia entre la tierra/ y los magos que pueblan el cansancio de sus pies en el cielo.

Este poemario confirma el talento de Lena Retamozo y esperemos que llegue a su madurez poética para esperar obras maestras.


Caeiro

Nota: Les trascribo en su totalidad un poema de Retamoso que rinde tributo a Federico García Lorca y su extraordinario Diván del Tamarit.

Casida del sultán

sultán

como extraño tu olor a agitación de niño

a chubasco perdido entre explosión de orquídeas

extiende tus manos sultán y que yo pueda emerger de la manta que te eleva

devuélvele al sol el ardor con que tu deseo suele arremolinarme

cava el espacio entre mi olvido y tu extasiada rendición

con diligencia ciega empárate al manar infinito de las hormigas

mana en mi decisión de alejarme de ti

hasta que la distancia caigan las fronteras como gajos de lepra

mana en el tiempo

que los segundos salgan enardecidos de sus celdas y se estremezcan

en el escarpado sendero que horada todo vivir vano


dulce duende

sultán de sueños

atropella mi llanto con tu látigo

que mis lágrimas se crispen y pueda embellecer tu sombra con su húmedo clamor

y las aceras erguir como interminables alientos exhaustos

abandónate

envuelve tu carencia con la fragua mustia que anida la neblina

y sienta al olvido en tus entrañas

como una vez también

sin previo aviso

me aposentara yo


sultán empieza mi destrucción desde el instante en que posees mis pies

en que tu beso los cobija dentro de su mezquita de lenguas supremas

tus prendas diamantadas me acarician con la felicidad de los colores en las velas

con el gemir de innumerables cuculíes sin sueño


sultán

desde esta ventana

con las manos en el pozo del llanto

y los pies entumecidos en la morada de tus últimas huellas

he de permanecer

hasta que en los bordes de mi lengua infértil vea surgir tu marea

tu saliva de barca

la bruma que corre inadvertida en la osamenta de los lápices

la tinta

esparciéndose

en la palabra


domingo, 1 de junio de 2008

El cine de Alejandro Jodorowsky

Una de las escenas de La Montaña Sagrada.

El cine de autor es una etiqueta que muchos consideran como la máxima categoría dentro del cine. Las películas de Truffaut, Bresson, Bergman, Fellini, Antonioni, Cronenberg, Lynch, entre otros auteurs son consideradas como un cine personal y original, y por lo tanto, para muchos, el ejemplo a seguir si se quiere hacer un cine de extraordinaria calidad. No voy a refutar esa idea usando como ejemplo las grandes cintas del cine de género (que sigue parámetros prestablecidos y que por eso supuestamente deja poco espacio para la creatividad del director) sino el mismo cine de autor: hay universos fílmicos que son deleznables, como el del argentino Eliseo Subiela, o el mítico Ed Wood (aunque no lo crean puede ser admitido como un autor, ya que escribía y dirigía sus películas, además que tenía una visión esperpéntica que es común a todas sus películas). El chileno Alejandro Jodorowsky es, sin duda alguna, un cineasta de autor, pero esa condición no lo hace necesariamente un genio. Su obra fílmica genera una reñida polémica entre los que lo odian y lo aman.

He visto las 4 películas que Jodorowsky considera completamente suyas: Fando y Lis (1968), El Topo (1970), La Montaña Sagrada (1973) y Santa Sangre (1989). En todas ellas encontramos algunos elementos comunes y que son indistinguibles al chileno: un amplio abrazo al misticismo y un menosprecio al materialismo, reflejada en imágenes grotescas (no importa filmar la deformidad ni la fealdad del cuerpo o materia ya que lo que importa está dentro o, en algunos caso, fuera de ella) trastocadas con atmósferas lisérgicas y surrealistas (no necesariamente son excluyentes, no olvidemos que los surrealistas experimentaron antes con alucinógenos para distanciarse de una mente dominada por la razón y explorar el inconsciente). Pero quizá lo que más llama la atención sea esa condición de predicador que Jodorowsky (que también actúa en alguna de sus películas) se autoimpone. Para entender completamente su cine no podemos obviar su otro oficio (el chileno es multifacético y es desde poeta hasta lector de tarot): el de psicomago, es decir una suerte de chamán combinado con psicoanalsita. La psicomagia, creada por él mismo, trata todo tipo de neurosis (no recuerdo en este momento si Jodorowsky llamaría así a los trastornos de la mente) mediante la representación física de los sueños de sus pacientes, lo que lleva a montajes realmente absurdos o inefables en el mejor de los casos. La psicomagia, es sin duda, una de las fuerzas motoras de su cine.

Fando y Lis


¿Pero es logrado el cine de Jodorowsky? Muchos cuestionan el carácter aleccionador de su cine que trata de convencer al público las estrafalarias creencias de Jodorowsky. Eso no me parece un argumento válido ya que el cine ha dado muchos ejemplos de cintas propagandísticas o aleccionadoras que son obras maestras, como las del cine formalista ruso para solo mencionar un ejemplo. Lo que sí puedo decir que a Jodorowsky se le pasa la mano en sus filmes y convierte algunas escenas en pasajes dignos del peor libro de autoayuda. El Topo, quizá el western más atípico de la historia del cine, que me parece una película lograda, peca de momentos insoportables, como cuando el Topo se convierte en una suerte de predicador y se compara a los profetas biblícos y al mismísimo Jesús. La Montaña Mágica, su película más famosa, me parece un rotundo fracaso, ya que Jodorowsky nos ofrece un sermón de de 2 horas, que por momentos llega a ser francamente abominable. El lado menos atractivo del cine de Jodorowsky es cuando este olvida su condición de cineasta y se convierte en gurú.

Lo que salva a Jodorowsky es su innegable talento para crear imágenes sobrecogedoras y sorprendentes así como diálogos e historias originales y atractivas, si es que dejamos de lado sus arrebatos de predicador barato. Fando y Lis, la historia autodestructiva de dos amantes en peregrinación, tiene un comienzo excepcional, con Lis comiendo flores (fin de la adolescencia y virginidad) para dar paso a las primeras palabras que se escuchan de la obra: "Yo, un día me moriré y nadie se acordará de mí". No menos excepcional es el comienzo de El Topo, donde vemos a un atípico pistolero cabalgar en el desierto con un niño desnudo entre sus brazos para que luego el pequeño entierre el retrato de su madre y su más preciado juguete. Como dice el jinete después de que el niño realiza esa acción: "ahora eres un hombre". Las películas de Jodorwsky contiene un número grande de escenas estimulantes donde todo los detalles triunfa desde el encuadre hasta el sonido. El problemas es que estas escenas no están completamente bien articuladas (Fando y Lis, por ejemplo, un poco mejor El Topo).


Santa Sangre, la mejor película de su director.

Pero Jodorowsky tiene al menos una joya. Santa Sangre es una gran película, a pesar de que contiene los aspectos negativos de la obra de jodorowsky, pero esta está más contenida y en dosis menores. Santa Sangre recicla el cine de suspenso, el cine de teror, la comedia e incluso el gore, de la forma menos esperada pero acertada. Es la historia de un serial killer, similar al Norman Bates de Psicosis (Fénix, el personaje principal, mata mujeres por los mandatos de una madre perversa y dominante) pero trastocado en el mundo circense, similar al de Fellini (dicho sea de paso, el cine del italiano ejerce cierta influencia en el acabado visual de Jodorowsky). Santa Sangre es la película más compleja de su autor (si exceptuamos la nefasta La Montaña Mágica) que contiene alguna de las escenas más conmovedoras e inquietantes que haya dado el cine. Pero no es una obra maestra.

En síntesis, puedo afirmar que Jodorowsky es un cineasta singular y digno de ser visto (incluso en sus peores momentos) con un filmografía bastante irregular pero lo suficientemente estimulante como para ser tomado en cuenta. Ni genio ni farsante creo que Jodorowsky pudo haber aportado más si hubiera dejado de lado su chamanismo para ser un artista completo. ¿Pero eso nos hubiera privado de las escenas más desconcertantes que haya dado el cine? Posiblemente. Entonces me inclino a decir, sin mucha convicción y a baja voz: viva Jodorowsky.

Caeiro

La secuencia inicial de El Topo

miércoles, 23 de abril de 2008

Luz silenciosa


Carlos Reygadas, el director de esta película me parecía un artista prometedor. A pesar de que su primera película, Japón, me parecía francamente insoportable, reconocía que había algunos momentos magistrales y que el hombre tenía una extraña sensibilidad, un poco afín al del extraordinario cineasta ruso Andrei Tarkovski. Su segunda película, Batalla en el cielo, me pareció más lograda que su predecesora, aunque seguía cojeando del mismo pie: el excesivo ego del director, que trataba de contar o simbolizar todo; el resultado era un enredo, brillante sí, pero que no lograba despeguer por el nudo de las pretensiones. Escenas brillantes se intercalaban con escenas disparatadas. Aún así Batalla en el Cielo era una película estimulante.

Finalmente Reygadas lo hizo. Acaba de perpetrar un película memorable que confirma su talento. Luz Silenciosa
es una de las mejores películas latinoamericanas de los últimos años. El director, esta vez contenido, retrata la historia de un adulterio dentro de una comunidad menonita en México. La espiritualidad, presente en los anteriores trabajos de Reygadas (lo que lo emparente con directores disímiles como Tarkovski, Bresson o Dreyer) es aquí el tema principal: la irresistible atracción de Johan (Cornelio Wall) hacia Marianne (María Pankratz), a pesar de que está casado desde hace años con su leal Esther (Miriam Toews), mujer que le ha dado numerosos hijos. Este ilícito romance lleva a Johan a preguntarse si es designio de dios o el diablo, mientras da riendas sueltas a su desenfrenada pasión que destruye a los partícipes de este triángulo.

Como dijimos, el punto de vista de Reygadas es espiritual, o mejor, místico. La pasión no está retratada con la exultación de los amantes hasta el paroxismo, sino con la serenidad propia de los miembros de esta comunidad alejada de la civilización. Es por eso que la naturaleza juega un papel importante, ya que los personajes viven bajo los designios de ella, que representa la presencia del Dios Todopoderoso del que ellos creen. La secuencia inicial y final, que retrata un periodo cíclico (propio de las civilizaciones antiguas) nos habla de la imposibilidad de escapar de estos hombres, y sobre todo sus protagonistas, de Dios.

Johan nunca duda de Dios pero le desconcierta la naturaleza del amor hacia su amante. Reyagadas lo filma como si se tratara de un acto místico (es soberbia la escena donde cae una hoja dentro de una habitación) y no hubiera pecado en él. Sin embargo, las consecuencias son aparentemente nefastas. Es aquí donde entra a tallar la figura de Dreyer y, sobre todo, de Ordet, su obra maestra. En Ordet, la locura de uno de los personajes remite aparentemente un mal, al igual que la relación extramarital de Johan y Marianne. Sin embargo, al final ambos terminan por revelar el carácter sagrado de ambas y terminan por realizar un milagro (que no revelaré, pero que en ambas películas remite a lo mismo). Además están las citas a esta película de Dreyer, desde la vida campesina, familiar hasta detalles como el reloj de la casa.

¿Algo que reprochar? Reygadas habla de su oposición a utilizar actores profesionales. Sin embargo, en algunos casos debió cuidar el rendimiento de sus actores, como es el caso de Peter Wall que hace del padre de Johann, que tiene una sonrisita todo el tiempo (que me hizo recordar a Pyle de Nacido para Matar) y que a veces ve a la cámara, e inclusive le parece guiñar. Pero en líneas generales, el reparto cumple su función con creces.

La promesa Reygadas se ha cumplido. Por más que no vuelve a repetir esta hazaña podrá sacar a la luz esta cinta y dejar callado a aquéllos que duden de su talento. Pero esperemos que realice otra película de similar factura ya que Latinoamérica necesita filmes de esta calidad.

Caeiro

miércoles, 9 de abril de 2008

El Sr. Burns: el personaje que Savater ignoró


En el excelente libro de Savater, Ética para Amador, el filósofo español da enseñanzas de ética a su hijo adolescente, a la vez que lo hace a jóvenes de esa edad. Por ese motivo no se le puede exigir al libro rigor filosófico o el lenguaje denso que a menudo puebla esta disciplina ya que opta por la accesibilidad para que pueda ser comprendido por adolescentes y personas que no están familiarizadas con obras filosóficas.

Sin embargo, hay puntos objetables en este libro. Savater nos habla del buen vivir y que para ello es necesario tomar en consideración que somos seres que vivimos rodeados de semejantes, y que por lo tanto debemos tratarlos como tales para alcanzar nuestros objetivos o metas finales. De los ejemplos que nos pone, destaca el ciudadano Kane, un hombre que vivió para su fortuna y que para alcnzar sus metas utilizó a las personas que vivían a su alrededor como meros objetos. Al final, como ustedes sabrán, Kane muere solo, abatido por la tristeza y decepción, añorando su infancia, el único momento de su vida que conoció el calor humano.

¿Pero todos los humanos que sigan el ejemplo de Kane terminarán así? Yo pongo como ejemplo al Sr. Burns. Este personaje es feliz donde Kane era infeliz. Es más, si su maldad se incrementara él sería más feliz. Algunos me dirán que eso no es cierto, ya que hay capítulos donde vemos al Sr. Burns necesitado de reconocimiento y cariño de los demás. Pero son excepciones, como cuando vemos al beato de Flanders renegando de su condición de devoto creyente. El Sr. Burns no necesita el calor humano para ser feliz y él, por lo tanto, no siente ni remordimiento ni incomodidad en tratar a los demás como objetos.

Algunos dirán que un Burns es imposible de existir y que solo puede pertenecer al mundo de las caricaturas. Yo digo que la humanidad es tan amplia y diversa que pueden existir varios Burns. Por ejemplo, no creo que los empresarios multimillonarios que promovieron la invasión a Iraq para aumentar sus ya exhorbitantes ingresos estén muy alejados del Sr. Burns. Es más, creo que los superan en maldad ya que no solo tratan al ser humano como objeto, sino que lo rebaja hasta la nada más absoluta; sino miren como son indiferentes a las muertes de niños, mujeres y ancianos iraquíes.

El hombre es un ser difícil de definir. Como dijo Unamuno, toda idea de hombre se convierte inmediatamente en un no-hombre, ya que esta omite todas los sentimientos, contradicciones y particularidades de cada ser humano. Savater, que retoma lo que Sartre sostuvo, afirma que el hombre es un ser condenado a la libertad. Pregunta: ¿Un esquizofrénico de tipo catatónico es libre? ¿Lo que le pasa no lo somete al punto de que no puede tomar decisión alguna? Puedo nombrar otros casos extremos de personas cuya libertad se ve vulnerada por la enfermedad, algunos de ellos fueron exterminados por los nazis, ya que no se les consideraban como seres humanos.

En fin, creo que todo intento de definir al hombre acabará en una reducción que siempre omitirá algo. Sin embargo no creo que estos intentos sean vanos, ya que son necesarios, sobre todo en el campo de la ética, tan importante, sobre todo en estos días que se ha perdido el rumbo, ya que tenemos a personas de la calaña de Bill Gates como paradigma a seguir. El trabajo de Savater no es vano, y es tarea de nosotros, como seres libre pensantes (por favor, hay que ejercer esta función) llenar los vacíos que puedan existir en cualquier obra.

Caeiro



sábado, 5 de abril de 2008

Mis cinco películas favoritas de Zombis


Hace unos meses hablé sobre la conversión en el imaginario popular sobre los zombis, gracias a la reinterpretación hecha de estos seres por George Romero. En una respuesta sobre aquel artículo prometí que iba a volver sobre el tema, esta vez para hablar de mis películas favoritas de zombis, que son mis monstruos favoritos en el cine de terror. Sin preámbulos aquí va mi lista en orden de preferencia:





1) El amanecer de los muertos (1978) de George A. Romero

Es, a mi parecer, la obra maestra de este subgénero pletórico de sangre y vísceras. Pero el deleite que nos proporciona las mutilaciones o la antropofagia no es gratuito, como muchos detractores del gore sostienen y cuyas objeciones pueden alcanzar a esta película de terror. La fruición de ver cuerpos cercenados en El amanecer de los muertos responde a una visión catastrofista de la realidad, un anatema feroz contra el orden establecido. Romero, el gran artífice de este subgénero, cuestiona despiadadamente el consumismo que lleva al hombre a ser solo un cuerpo con un cerebro atrofiado o casi inerte que piensa solo en comprar… de alguna forma no tan lejana a los zombis que solo piensan en comer hombres.

El filósofo francés Gilles Lipovetsky sostiene que: La sociedad hipermoderna está centrada en el presente, el tiempo libre, el consumo. Todo eso está reflejado en esta película, donde la supervivencia de los personajes que se encierran en un supermercado para sobrevivir al asedio de los zombis se convierte en una actividad placentera debido a los objetos que los rodean, desde muebles confortables hasta juguetes, sin tomar en cuenta el futuro (que es incierto). La destrucción de este grupo llega por el apego que llega a sentir uno de los personajes por esta vida de lujos a pesar de que la muerte lo rodea. El consumismo y el lujo anestesian a los hombres y los vuelve poco menos que zombis. Pero aquí no hay peroratas ni discursos explicativos, todo se desprende de un argumento inteligentemente estructurado y una puesta en escena eficaz, sin la parafernalia visual que distrae al espectador, como sucede con la mayoría de las producciones hollywoodenses de hoy.

Esta película, como toda obra maestra, se presta a múltiples interpretaciones. Yo apenas he tocado la punta del iceberg.






2) Caminé con un zombi (1943) de Jacques Tourneur

Antes de Romero, los zombis en el cine eran similares a su fuente de inspiración: las leyendas haitianas y africanas que hablaban de muertos que resucitaban para estar a las órdenes de su amo, quien generalmente era la persona que efectuaba la resurrección. Es decir, estas películas de terror apelaban al pensamiento mágico-religioso (las de Romero y las películas que siguieron apostaban por un pensamiento racionalista), el más arcaico pero que aún sigue teniendo vigencia.

De todas estas películas, la mejor es, de lejos, Caminé con un zombi, quizá la más poética que se haya hecho sobre este subgénero. Una enfermera (la mítica Frances Dee) viaja al caribe para atender a la esposa de un magnate que está afectada, aparentemente, por la locura. Sin embargo, poco a poco descubre que la señora está presa por un conjuro irreversible: ella es la zombi del título. El relato que aparentemente es convencional, esconde el miedo al deseo sexual, al pecado, la lujuria. La puesta en escena es la que la hace explícita con una jungla obscena y un esclavo zombi que tiene una evidente forma fálica. Es también una historia de aprendizaje para la enfermera, que más allá de experimentar el terror descubre su naturaleza sexual y los castigos que conlleva reprimirlos y trasgredirlos. Hermosa película a pesar de su contenido que, dicho sea de paso, haría las delicias de cualquier psicoanalista.





3) La noche de los Muertos Vivientes (1968) de George A. Romero

Esta película representa el segundo nacimiento de los zombis en el cine. Si otros monstruos como la criatura creada por Frankenstain o El Hombre Lobo entraban en decadencia, Romero revitaliza el género de los zombis modernizándolos: siguiendo la frase de Goya -los sueños de la razón produce monstruos- Romero crea zombis que nacen producto de la tecnología.



Algunos sostienen que el origen de los zombis de Romero es incierto, pero no olvidemos que una escena de la película afirma que la posible aparición de los muertos vivientes se deba a una radiación producida por un satélite que era enviado al espacio. La carrera espacial, tan en boga esos días, lleva a la destrucción de la sociedad que por cierto anida en su interior las disputas que provoca su aniquilamiento. Mientras los zombis, con su parsimonia atacan efectivamente en conjunto, el grupo de hombres que se protegen en una casa caen en disputas y discordias que los ponen en desventaja ante los primitivos pero unidos zombis. Somos capaces de ir al espacio pero somos incapaces de solucionar problemas como la convivencia, esa es una de las críticas de la película.



Y nada mejor que colocar como personaje principal a un negro, quien lidera el grupo de personas parapetadas y que muere no víctima de las mordidas de los antropófagos zombis, sino de una columna de atacantes humanos que se asemeja al KKK. Nuestra tecnología ha progresado de forma más veloz que nuestras relaciones sociales.





4) Braindead (1992) de Peter Jackson

El neozelandés Jackson será recordado por la trilogía de El Señor de los Anillos, una saga satisfactoria, pero que no se compara a está desfachatada, hilarante e ingeniosa película, quizá la más pletórica en mutilaciones y sangre que se haya hecho en el género.

Este filme de zombis es una excusa para retratar el complejo de Edipo, o mejor, la madre cocodrilo del que nos hablaba Lacan. Pero por favor, por la afirmación anterior no busque ni un poco de solemnidad en este filme. Un retraído joven que creció con una madre posesiva y un padre ausente se enfrenta a una epidemia de zombis producto de un curioso mono rata que infecta primero a esa señora brutal que es su madre. Pero la sujeción a la madre es tal que el joven Lionel se resiste a ser libre y la cuida a pesar del estado en que ella se encuentra y del amor de Paquita, una joven española que la liberaría de todos sus complejos.

El vecindario no tarda en infectarse y Lionel tiene que mantener en secreto la epidemia. Esta situación produce momentos realmente jocosos, de un humor negrísimo a veces, otras apela a un humor primario y morboso, pero igualmente efectivo, donde las risas son causadas por el ataque a un bebé zombi o simplemente el cercenamiento de un miembro. Los personajes de esta película son caricaturas y el enfoque que se le da la filme no traiciona esta propuesta. Pero eso no significa que sea carente de significados profundos: más allá de la representación de conceptos psicoanalíticos hay una historia oculta (que no vamos a revelar para no estropear el significado del filme) que recorre la película y que se abre dando lugar a que Lionel pase de ser un personaje torpe (un poco a la manera de Buster Keaton) a un personaje aciago y triste, lo que vuelve su ansias de liberación en un acto de catártico. La secuencia final es de antología: pocas veces he visto en el cine una representación tan audaz e inteligente del concepto lacaniano que antes expuse.

Esta película es ineludible para cualquier amante del cine, pero están advertidos: no es apto para las personas sensibles a la sangre y al humor gore.





5) El día de los muertos (1985) de George A. Romero

No solo Romero es el padre de los nuevos zombis, también es el máximo artista de este subgénero. Esta película recibió una fría acogida por la crítica, y si bien es la inferior de hasta su entonces trilogía de zombis, no deja de ser una película muy estimulante. Esta vez el filme no tiene las mismas connotaciones que sus predecesoras, pero eso no significa que sea posible encontrar más de lo que vemos.

Antes fue el racismo, luego el consumismo, ahora esta película se centra entre los conflictos entre la ciencia y el militarismo. Y aunque muchos pueden ver una crítica despiadada al mundo militar, esa mirada inquisidora de su autor también incluye a la ciencia. Son dos paradigmas distintos que necesitan convivir por el asedio de los zombis, pero, debido a diferencias irreconciliables y absurdas, esta convivencia está destinada a fracasar.

En esta película las escenas antológicas se centran en la enseñanza y análisis de un zombi, que supera sus limitaciones para empezar a dominar sus instintos primitivos para sofisticarse poco a poco. En las películas de Romero hay una evolución en el zombi, que pasa de ser meros autómatas en busca de carne humana a seres con inteligencia básica para poder organizarse, como vemos en la fallida Tierra de los Muertos (2005). Este zombi amaestrado tiene algo de niño en su comportamiento, figura que no deja de ser bastante grotesca y conmovedora a la vez. Esta película es otro triunfo de su creador que pasará a la posteridad como un autor de culto.

Otras películas

Algunos me reprocharán que haya incluido varias películas de Romero en mi lista, pero son las que más me gustan. Otras que podría recomendar son Shaun of the Dead, que es una comedia recomendable, aunque no tiene el desenfado ni la calidad de Braindead. Las películas del italiano Lucio Fulci no me gustan mucho, sobre todo Zombie 3 que me parece un mamarracho total. La única que se deja ver es Zombie (1979), aunque me parece un poco sobrevalorada. No he visto las películas asiáticas Bio Zombi (1998) y Junk (2000), pero tienen buenas referencias. Y aunque no se trate estrictamente de zombis, son interesantes las dos películas de Exterminio (en su idioma original, 28 Days Later y 28 weeks later), aunque más por lo que proponen que por los resultados. En todo caso la segunda parte me parece más lograda que la primera y tiene un magnífico inicio.

Todavía no he visto Diary of the dead, la última de Romero que retoma a sus zombis y que, al parecer, tendrá una secuela dirigida por él mismo. Solo espero que llegue pronto a mi país para poder verla.

Caeiro


Nota: Es tanto mi entusiasmo por los zombis que estoy en arreglos para que se publiquen en este blogs unos relatos inéditos sobre zombis. Cuando se llegue a un acuerdo se informará debidamente.