lunes, 27 de julio de 2009

La música de William Basinski

En estos años de música frenética, acelerada y potente es sorprendente y encomiable que haya persona que hagan una música opuesta a este patrón de ritmos desenfrenados que, muchas veces, no ofrecen más que eso. Géneros como el ambient, el drone, el doom metal, el drone doom metal, etc., son una apuesta por los tempos lentos y cansinos, que en algunos casos exige la concentración del oyente, a veces, como en el caso del drone, de paciencia. Estos géneros cuentan con un grupo de devotos oyentes que, indudablemente, son escasos.

William Basinski, músico norteamericano nacido en 1958, es uno de los representantes más eximios de este tipo de música lánguida, con temas que sobrepasan la hora de duración. Podemos afirmar que la carrera de este músico (que empezó en 1998 con la publicación del álbum Shortwavemusic) conoce pocos altibajos y que su música es una mezcla de minimalismo, ambient, drone y tape music. Entre sus influencias podemos nombrar a La Monte Young, Steve Reich y los trabajos más exigentes de Brian Eno.

De formación clásica, Basinski apuesta por la reiteración, es decir por la repetición constante de armonías que están construidas en bases sonoras mínimas. A demás, la baja calidad de definición sonora de sus trabajos aporta una atmósfera ligeramente inquietante y perturbadora, le da cierta aspereza a música que sonaría completamente sosegada y relajada.


Basinski es prolífico y en sus once años ha editado 16 discos. La obra de Basinski (que también es artista y ha realizado algunas performances) tiene como obra máxima la saga llamada The Disintegration Loops, que consta de cuatro partes, publicada cada una de ellas en un disco entre el lapso de los años 2001 y 2003. También son destacables los discos Melancholia (2005) o las dos partes de Watermusic (el primero publicado en el año 2000, el segundo en 2004). Pero no es posible ignorar ningún trabajo de su discografía, por lo que es recomendable escuchar cualquier disco de su autoría, más aún si se desconoce su obra, ya que cualquier trabajo suyo es una radiografía cabal y rotunda del tipo de música que hace.

La música de Basinski nos invita a la concentración, al reposo y la paciencia, estados que estos años acelerados han sido casi desterrados de nuestras vidas. Hay que escuchar a Basinski y sentirnos sabios mientras dure su música.

Caeiro



Discografía

1998: Shortwavemusic

2000 Watermusic

2001 The Disintegration Loops

2002 The River

2003 A Red Store in Tile

2003 The Disintegration Loops II

2003 The Disintegration Loops III

2003 The Disintegration Loops IV

2004 Watermusic II

2004 Variations: A Movement in Chrome Primitive

2004 Silent Night

2005 Melancholia

2005 The Garden of Brokennes

2006 Variations for Piano and Tape

2007 El Camino Real

2009 92982

lunes, 20 de julio de 2009

La Nueva Caverna



Podemos afirmar, que hoy vivimos un mundo que privilegia la reproducción que la realidad misma. Es un fenómeno que, al igual que el de la posmodernidad, es alentado y propiciado por los medios de comunicación masivo. Y no por medio de una oscura y malévola conspiración empresarial para que sus negocios rindan mayores beneficios económicos; se trata en realidad de una consecuencia casi inevitable. Como dijo Vattimo, los mass media fragmentaron la realidad al transmitir un sinnúmero de discursos, las cuales a su vez adquirieron cierta legitimación al aparecer en ellos. Esto propicio el fenómeno posmoderno y dio la estocada final a los grandes discursos de antaño y el proyecto único de historia.

Podemos decir algo similar con la adoración que millones de personas profesan a la imagen, que es una reproducción muy fiel y mimética de la realidad. En nuestros tiempos, ser reproducido a través de la imagen proporciona mayor realidad, que es lo opuesto a lo que proponía Platón que decía que la idea está por encima de todo, que es esta la que tiene mayor verdad, por encima del mundo fenoménico y de su respectiva copia. Si partimos de esta premisa, podemos explicar el ansia de mucha gente de aparecer en televisión, ya sea en programas concursos, realitys, entre otros, cada vez sin menos exigencias. El público común, sin aptitudes para la música, actuación u otros era vetado en antaño. Hoy aparece sin ningún problema, muchas veces exhibiendo sin pudor su ignorancia o miserias. Como dice un dicho reciente, No importa que hablen mal o bien de mí, lo que importa es que hablen. En Sunset Boulevard, el personaje interpretado por Gloria Swanson

vive obsesionada con su imagen en la pantalla grande.


Solo la reproducción o imagen de la persona puede ser admirada por las masas ya que esta puede estar en varios lugares al mismo tiempo, esta puede manipularse y conservarse. Esto permite que la popularidad crezca rápidamente. ¿En cuantos días la inglesa Susan Boyle se hizo famosa a nivel mundial? Preguntémonos el tiempo que tomaron en ser conocidos mundialmente figuras públicas de comienzos del siglo XX, cuando los medios de comunicación masiva estaban formándose. Para bien o para mal, la televisión, el cine, la Internet, los periódicos, entre otros, nos crean imágenes dispuestas a ser adoradas por el gran público. Eso no estaría mal si es que le damos a este fenómeno un lugar secundario en nuestras vidas. Nuestro cerebro y espíritu requieren de ideas para poder sentir con plenitud la existencia humana. No debemos vivir adormecidos como esclavos en un caverna viviendo de sombras, así sea esta la esbelta figura de una actriz díscola.


Caeiro



lunes, 13 de julio de 2009

"Meshes of the afternoon" de Maya Deren y Alexander Hammid




Este cortometraje realizado por el lejano 1943, es una de las piedras angulares del cine experimental de todos los tiempos. Y sin duda, la obra fundamental de esta corriente en Norteamérica. Maya Deren, ucraniana de nacimiento, adoptó la nacionalidad norteamericana y en este país fue que realizó su obra, la cual se hizo al margen de la gran industria de Hollywood, dado lo arriesgado y novedoso de su cine. Los futuros realizadores experimentales norteamericanos, han tenido como guía la obra de esta mujer que es considerada también como la primera realizadora independiente y underground.

Meshes of afternoon se caracteriza por romper la continuidad espacio-temporal y las leyes de causalidad para representar, sin mediación de la razón, los vericuetos de la mente humana, condicionado por las pulsiones sexuales. En síntesis, se trata de un filme surrealista, una poética de las ideas psicoanalíticas. No olvidemos que la obra se centra fundamentalmente en la experiencia femenina, por lo que se suele olvidar al otro realizador del cortometraje, Alexander Hammid, esposo de Maya Deren y que fue el que le enseñó las técnicas cinematográficas a su esposa, que ya estaba vinculada al ballet, la literatura, la antropología entre otras materias. Luego codirigiría con ella The Private life of a Cat y se dedicaría a su propia obra que incluye documentales, cortos y largometrajes los cuales están un poco eclipsados por la obra de su esposa.

Sin duda, Meshes of afternoon es uno de los hitos del cine mundial, por su gran calidad y vanguardismo. Las imágenes embriagantes creadas por la pareja Deren-Hammid, que juega con los focos, el movimiento sinuoso de la cámara, el efectivo montaje que permite la multiplicación del personaje principal interpretado por la misma Deren y la música oriental que participa en la creación del ritmo interno de las imágenes son un triunfo total y que nos lleva a pensar, que con riesgo, imaginación y talento se pueden hacer obras perdurables, sin la necesidad de ingentes cantidades de dinero. Como ya lo dijo Deren: “hago mis películas con lo que Hollywood gasta en pintalabios.” Sin duda, un camino a seguir para quienes quieren hacer un cine diferente y sin control económico de por medio.

Caeiro







domingo, 15 de marzo de 2009

Animal Collective: Merriweather Post Pavilion


A pesar de que Animal Collective es considerado por un grupo de especialistas y seguidores como una de las mejores bandas del momento, la fama y prestigio de este grupo no es el que se merece. Más aún, ahora que editaron Merriweather Post Pavilion, su último disco, que de lejos es la que más repercusión ha tenido lo que ha llevado a muchos medios impresos y digitales ha preguntarse: ¿En realidad Animal Collective es una buena banda? Por supuesto que sí, y lo era desde hace tiempo, al menos desde que editaron esa obra maestra en el 2004 llamada Sung Tongs.

La duda que surge en muchos que recién escuchan a esta banda es que Animal Collective no hace una música sencilla. Es más Merriweather Post Pavilion es en realidad su obra más accesible, por lo que es probable que eso haya repercutido en su fama, pero ¿qué dirán los advenedizos cuándo escuchen las obras anteriores de este colectivo de Baltimore? ¿Qué confirmarán sus sospechas de que se trata de música para snobs, como se ha sugerido por allí?

La música no puede ser concebida para que sea digerible para todos los oídos. Un grupo tiene todo el derecho de hacer música exigente y que el público se esmere por comprenderlo. Si una persona no tiene la voluntad de hacerlo y cree que todo debe ser punk directo y potente o pop meloso y pegajoso es problema de ellos. La verdad es que Animal Collective es lo mejor que le ha pasado ha la música en los últimos años, plagados de música complaciente y sin riesgos.

El conjunto hace una suerte de pop neo-psicodélico con muchos toques experimentales, que recoge de la música atonal. Además las melodías están escondidas bajo capas casi interminables de sintetizadores que crean un contrapunto muchas veces agobiante, pero que hace de la música de este grupo inigualable y única. Además, no está de más decir, que las melodías que conciben este grupo son perfectas y maravillosas.

Como dijimos, Merriweather Post Pavilion es el trabajo más accesible de su discografía, lo que no le quita méritos en lo absoluto, es más, es probablemente su mejor obra. Todas las canciones son notables, algunass de ellas como My Girls o Brother Sport con posibilidades de ser grandes hits si no fuera por las inusuales armonías y capas sonoras que tienen. Es un trabajo que sin duda está entre lo mejor de la década y que seguirá dando que hablar por mucho tiempo. Es un disco imperdible y esencial para comprender los derroteros de la música de los próximos años.



Caeiro


Merriweather Post Pavilion


1In the Flowers 5:22
2My Girls 5:41
3Also Frightened 5:14
4Summertime Clothes 4:30
5Daily Routine 5:46
6Bluish 5:14
7Guys Eyes 4:31
8Taste 3:53
9Lion in a Coma 4:12
10No More Runnin 4:23
11Brother Sport 5:59

domingo, 20 de julio de 2008

"El Caballero de la noche": una extraordinaria película



Antes de hacer una análisis de la película quisiera remarcar algo: mi entusiasmo por la película no se debe a mi simpatía por Batman, el más oscuro de los superhéroes. Es más, hasta antes de esta película consideraba a Christopher Nolan como un director talentoso pero sobrevalorado, con películas interesantes pero que terminaban decepcionando por distintos motivos que no es necesario mencionar en este post. Entre esas películas que consideraba fallidas estaba Batman Begins, la antecedente de El Caballero de la Noche.

El Caballero de la Noche es una de las películas más desconcertantes y extrañas que haya producido Hollywood, esa industria que se dedica a crear películas en serie, como si de carros se tratara. En los últimos años se dedicó a explotar sin creatividad ni riesgos la pródiga veta de los cómics, en especial a los superhéroes, esos paradigmas que se pueden rastrear hasta la antigüedad, cuando se creaban mitos sobre hombres casi divinos a la que la humanidad debía su condición. Superman, el Hombre Araña, Hulk, etc., pasaron con mayor pena que gloria en las pantallas, ya que los realizadores apostaron por las ganancias fáciles, fabricando productos superficiales, sin el mayor vuelo intelectual apostando por el entretenimiento fácil y calculado. Sin embargo, esta película sobre Batman es todo lo contrario: es una película sumamente inteligente, que reflexiona sobre el orden, la moral y la cordura, que no subestima al espectador en ningún momento y que tiene un final que está lejos de ser el previsible final feliz de las películas hollywoodenses. Y con estas "extravagancias" la película ha resultado ser uno de los mayores éxitos comerciales de la historia. Hollywood se ha equivocado al menospreciar a sus espectadores ofreciéndole productos que en su mayoría
parecen estar dirigidos a personas con bajo coeficiente intelectual.

Este Batman supera a todas las películas que sobre el justiciero nocturno (lo que es una hazaña, ya que Batman Returns de Tim Burton es una maravilla) porque es la más compleja, la más oscura y la más intensa. Nolan comenzó con pie débil su incursión en Ciudad Gótica, porque Batman Begins pecaba de expositiva, aunque lograba un intenso retrato de Bruce Wayne (logro que en parte se debe al notable actor Christian Bale), el hombre atormentado que hace justicia por encima de la ley. Pero la oscuridad del personaje y de la cinta se perdía cuando Wayne-Batman lograba superar sus traumas y sus dudas al final de esa cinta. En la secuela todo eso desaparece. Las dudas se vuelven a imponer sobre Batman y esta vez no se van. Su justicia se impregna de oscuridad al traspasar sus propios códigos éticos aunque no los olvida totalmente. Y este vez la película no se centra en el héroe, sino que también se enfoca en un villano de antología, sin duda una de las mayores creaciones cinematográficas: el Guasón de Heath Ledger.



Qué cruel se nos hace ahora aceptar la partida del joven actor australiano, que ya nos había dado muestras de un inigualable talento en la conmovedora Brokeback Mountain, pero que en esta película logra la actuación de su vida, corta pero que será inolvidable por este papel. El Guasón que compone está más allá todo; parece un ángel caído, con una prédica torcida y enfermiza. Su fortaleza radica en ello, está más allá de lo físico, como el mismo dice con unos pocos tanques de gasolina logró poner a sus pies a una ciudad con millones de habitantes. Es como uno de los terroristas que con unos cuchillos derribó el World Trade Center, ya que sus objetivos no están en el orden de lo terrenal: el busca crear un mundo anárquico, una antiutopía, el lleva el símbolo del mal y por eso mismo no se lo puede destruir. Solo se lo puede destruir con una cuota mayor de maldad y eso no es posible para Batman que se acerca a ello pero que no logra cruzar completamente la frontera oscura.

El que sí se contagia sin remedio de la maldad y la locura del guasón es el trágico Harvey Dent (un magnífico Aaron Eckhart). La personificación de la honradez, la honestidad y la decencia cae rendido ante el ensañamiento del mal, es el reflejo inverso de Job, ya que cae y con él todas las esperanzas de un nuevo amanecer en Ciudad Gótica. El nacimiento del Dos Caras es el triunfo del Guasón sobre Batman y el comisionado Gordon (interpretado soberbiamente por Gary Oldman), los dos únicos pilares de rectitud de ciudad Gótica que deben apostar a la mentira para que no sucumban las esperanzas.




Sin duda El Caballero de la Noche es una de las grandes películas que hablan sobre la naturaleza del bien y el mal. Me recuerda en cierta medida a esa gran obra maestra de Orson Welles, Sed de Mal, y sin duda supera a esa buena película llamada Sin lugar para los débiles. El Caballero de la Noche deja una sensación de malestar, pesadumbre e inquietud, y sin duda quedará como una de las películas más negras y perturbadoras de la historia.

La película acierta casi en todo. Desde el magnífico guion, la fotografía hasta la banda sonora. Nolan ha inscrito un capítulo mayúsculo en el cine americano de los últimos años y ha demostrado que es un nombre que hay tomar en cuenta. Es hora de que Hollywood deje de confundir entretenimiento con estupidez y siga el ejemplo de esta película y arriesgue en sus próximas producciones.

Caeiro


miércoles, 11 de junio de 2008

Libro recomendado: "Blanco es el sueño de la noche"

Hace pocos días se presentó el poemario Blanco es el sueño de la noche, el ultimo libro de la poeta peruana Lena Retamoso. Después de cinco años de silencio podemos afirmar que la voz de Retamoso toma más cuerpo aunque toma cierta distancia de Milagros de Ausencia, su anterior poemario.

En su ópera prima, Lena Retamoso se distinguía por un erotismo fino, sutil e inocente, propio de aquel que descubre su sexualidad. También estaba la visión de alguien atada a la materia que buscaba trascender las formas corpóreas para asir instantes inefables y reveladores presentes en el arte (el cine y la literatura, por ejemplo), el tiempo, la naturaleza y las mismas personas. Ahora Retamoso, si bien no cesa en su búsqueda, sabe que los hallazgos y encuentros no son milagros que deparan pureza o tranquilidad, sino que estos pueden ser tan espantosos y agobiantes como la realidad más áspera. Encuentros con bichos en la cama, bestias desdentadas la locura, la anomalía forma parte de sus nuevos encuentros. Retamoso escribe: en cualquier momento/ me encontré cavilando frente a un estanque/ en el asiento más desolado de un tren/ o tal vez meditando antes de dar el gran paso de mi vida (Mariposa Nocturna). Su búsqueda es la búsqueda del hombre que está condenado a ser como lo ejemplifica la cita que hace Retamoso de Borges: "¿Qué es el insomnio? ... es el horror de ser y seguir siendo, es el alba dudosa". Para Retamoso el hombre es un animal insomne.

Blanco es el sueño de la noche es un poemario más pretencioso que el anterior: está dividido en seis partes: Blanco, Sueño, Locura, Anomalía, Noche y Blanco. Es un viaje que termina en el lugar de partida pero que deja al viajante una experiencia que no le permite regresar como era antes. Además tiene un inusual ¿prólogo? del reconocido académico Jorge Wiesse titulado Despojos de la diosa ambarina (Diccionario mínimo), que rivaliza en calidad poética con la autora, aunque quizá peque por eso mismo. Por otro lado, la autora utiliza el espacio que le proporciona la hoja para mover la palabra escrita como fichas de dominó más que logrados ejercicios de complementación visual como lo hacía Apollinaire o Eielson (ambos muy conectados con las artes plásticas). No era necesario jugar con la disposición de las palabras porque la poesía de Retamoso no lo necesita y al final el acabado queda como ejercicios onanistas y autocomplacientes. Pero este error (quizá debido a la juventud de la poeta) no menoscaba un libro complejo y visceral al mismo tiempo, que nos regala en cada página, en el peor de los casos, algunos versos memorables como: blanca la piel que descubre al horizonte abandonarse en sus contornos/ blanco el grito de Narciso frente al espejo/ blanco el día en que tu cuerpo/ hace de mis espinas un racimo de flores/ blanco el deseo que al amante su voluntad lacera/blanca su impaciencia de ola tras ola/ blanca la distancia entre la tierra/ y los magos que pueblan el cansancio de sus pies en el cielo.

Este poemario confirma el talento de Lena Retamozo y esperemos que llegue a su madurez poética para esperar obras maestras.


Caeiro

Nota: Les trascribo en su totalidad un poema de Retamoso que rinde tributo a Federico García Lorca y su extraordinario Diván del Tamarit.

Casida del sultán

sultán

como extraño tu olor a agitación de niño

a chubasco perdido entre explosión de orquídeas

extiende tus manos sultán y que yo pueda emerger de la manta que te eleva

devuélvele al sol el ardor con que tu deseo suele arremolinarme

cava el espacio entre mi olvido y tu extasiada rendición

con diligencia ciega empárate al manar infinito de las hormigas

mana en mi decisión de alejarme de ti

hasta que la distancia caigan las fronteras como gajos de lepra

mana en el tiempo

que los segundos salgan enardecidos de sus celdas y se estremezcan

en el escarpado sendero que horada todo vivir vano


dulce duende

sultán de sueños

atropella mi llanto con tu látigo

que mis lágrimas se crispen y pueda embellecer tu sombra con su húmedo clamor

y las aceras erguir como interminables alientos exhaustos

abandónate

envuelve tu carencia con la fragua mustia que anida la neblina

y sienta al olvido en tus entrañas

como una vez también

sin previo aviso

me aposentara yo


sultán empieza mi destrucción desde el instante en que posees mis pies

en que tu beso los cobija dentro de su mezquita de lenguas supremas

tus prendas diamantadas me acarician con la felicidad de los colores en las velas

con el gemir de innumerables cuculíes sin sueño


sultán

desde esta ventana

con las manos en el pozo del llanto

y los pies entumecidos en la morada de tus últimas huellas

he de permanecer

hasta que en los bordes de mi lengua infértil vea surgir tu marea

tu saliva de barca

la bruma que corre inadvertida en la osamenta de los lápices

la tinta

esparciéndose

en la palabra


domingo, 1 de junio de 2008

El cine de Alejandro Jodorowsky

Una de las escenas de La Montaña Sagrada.

El cine de autor es una etiqueta que muchos consideran como la máxima categoría dentro del cine. Las películas de Truffaut, Bresson, Bergman, Fellini, Antonioni, Cronenberg, Lynch, entre otros auteurs son consideradas como un cine personal y original, y por lo tanto, para muchos, el ejemplo a seguir si se quiere hacer un cine de extraordinaria calidad. No voy a refutar esa idea usando como ejemplo las grandes cintas del cine de género (que sigue parámetros prestablecidos y que por eso supuestamente deja poco espacio para la creatividad del director) sino el mismo cine de autor: hay universos fílmicos que son deleznables, como el del argentino Eliseo Subiela, o el mítico Ed Wood (aunque no lo crean puede ser admitido como un autor, ya que escribía y dirigía sus películas, además que tenía una visión esperpéntica que es común a todas sus películas). El chileno Alejandro Jodorowsky es, sin duda alguna, un cineasta de autor, pero esa condición no lo hace necesariamente un genio. Su obra fílmica genera una reñida polémica entre los que lo odian y lo aman.

He visto las 4 películas que Jodorowsky considera completamente suyas: Fando y Lis (1968), El Topo (1970), La Montaña Sagrada (1973) y Santa Sangre (1989). En todas ellas encontramos algunos elementos comunes y que son indistinguibles al chileno: un amplio abrazo al misticismo y un menosprecio al materialismo, reflejada en imágenes grotescas (no importa filmar la deformidad ni la fealdad del cuerpo o materia ya que lo que importa está dentro o, en algunos caso, fuera de ella) trastocadas con atmósferas lisérgicas y surrealistas (no necesariamente son excluyentes, no olvidemos que los surrealistas experimentaron antes con alucinógenos para distanciarse de una mente dominada por la razón y explorar el inconsciente). Pero quizá lo que más llama la atención sea esa condición de predicador que Jodorowsky (que también actúa en alguna de sus películas) se autoimpone. Para entender completamente su cine no podemos obviar su otro oficio (el chileno es multifacético y es desde poeta hasta lector de tarot): el de psicomago, es decir una suerte de chamán combinado con psicoanalsita. La psicomagia, creada por él mismo, trata todo tipo de neurosis (no recuerdo en este momento si Jodorowsky llamaría así a los trastornos de la mente) mediante la representación física de los sueños de sus pacientes, lo que lleva a montajes realmente absurdos o inefables en el mejor de los casos. La psicomagia, es sin duda, una de las fuerzas motoras de su cine.

Fando y Lis


¿Pero es logrado el cine de Jodorowsky? Muchos cuestionan el carácter aleccionador de su cine que trata de convencer al público las estrafalarias creencias de Jodorowsky. Eso no me parece un argumento válido ya que el cine ha dado muchos ejemplos de cintas propagandísticas o aleccionadoras que son obras maestras, como las del cine formalista ruso para solo mencionar un ejemplo. Lo que sí puedo decir que a Jodorowsky se le pasa la mano en sus filmes y convierte algunas escenas en pasajes dignos del peor libro de autoayuda. El Topo, quizá el western más atípico de la historia del cine, que me parece una película lograda, peca de momentos insoportables, como cuando el Topo se convierte en una suerte de predicador y se compara a los profetas biblícos y al mismísimo Jesús. La Montaña Mágica, su película más famosa, me parece un rotundo fracaso, ya que Jodorowsky nos ofrece un sermón de de 2 horas, que por momentos llega a ser francamente abominable. El lado menos atractivo del cine de Jodorowsky es cuando este olvida su condición de cineasta y se convierte en gurú.

Lo que salva a Jodorowsky es su innegable talento para crear imágenes sobrecogedoras y sorprendentes así como diálogos e historias originales y atractivas, si es que dejamos de lado sus arrebatos de predicador barato. Fando y Lis, la historia autodestructiva de dos amantes en peregrinación, tiene un comienzo excepcional, con Lis comiendo flores (fin de la adolescencia y virginidad) para dar paso a las primeras palabras que se escuchan de la obra: "Yo, un día me moriré y nadie se acordará de mí". No menos excepcional es el comienzo de El Topo, donde vemos a un atípico pistolero cabalgar en el desierto con un niño desnudo entre sus brazos para que luego el pequeño entierre el retrato de su madre y su más preciado juguete. Como dice el jinete después de que el niño realiza esa acción: "ahora eres un hombre". Las películas de Jodorwsky contiene un número grande de escenas estimulantes donde todo los detalles triunfa desde el encuadre hasta el sonido. El problemas es que estas escenas no están completamente bien articuladas (Fando y Lis, por ejemplo, un poco mejor El Topo).


Santa Sangre, la mejor película de su director.

Pero Jodorowsky tiene al menos una joya. Santa Sangre es una gran película, a pesar de que contiene los aspectos negativos de la obra de jodorowsky, pero esta está más contenida y en dosis menores. Santa Sangre recicla el cine de suspenso, el cine de teror, la comedia e incluso el gore, de la forma menos esperada pero acertada. Es la historia de un serial killer, similar al Norman Bates de Psicosis (Fénix, el personaje principal, mata mujeres por los mandatos de una madre perversa y dominante) pero trastocado en el mundo circense, similar al de Fellini (dicho sea de paso, el cine del italiano ejerce cierta influencia en el acabado visual de Jodorowsky). Santa Sangre es la película más compleja de su autor (si exceptuamos la nefasta La Montaña Mágica) que contiene alguna de las escenas más conmovedoras e inquietantes que haya dado el cine. Pero no es una obra maestra.

En síntesis, puedo afirmar que Jodorowsky es un cineasta singular y digno de ser visto (incluso en sus peores momentos) con un filmografía bastante irregular pero lo suficientemente estimulante como para ser tomado en cuenta. Ni genio ni farsante creo que Jodorowsky pudo haber aportado más si hubiera dejado de lado su chamanismo para ser un artista completo. ¿Pero eso nos hubiera privado de las escenas más desconcertantes que haya dado el cine? Posiblemente. Entonces me inclino a decir, sin mucha convicción y a baja voz: viva Jodorowsky.

Caeiro

La secuencia inicial de El Topo