domingo, 30 de mayo de 2010

martes, 20 de abril de 2010

La corrida de toros: ¿Arte o crueldad?


Hace pocos día leí un artículo del escritor peruano Vargas Llosa donde defiende su derecho a ver ese espectáculo ancestral denominado corrida de toros ante la posibilidad de que sea prohibido en Barcelona. Este artículo me ha llevado a evaluar nuevamente mi postura respecto a este deporte o arte, aunque al final ha prevalecido mi posición de siempre: la corrida de toros es una espectáculo cruel y brutal.

No soy un conocedor ni aficionado de la corrida de toros, si lo fuera difícilmente estaría en contra de este espectáculo. Pero soy consciente que muchas personas ilustres han sido y son aficionados de los toros. Todos ellos lo consideran un arte (aunque no está contemplado en los famosos 9 artes) y han dedicado páginas, pinturas o partituras sobre este espectáculo. Como repito, no soy entendedor de los toros, así que voy a confiar en el criterio de estos intelectuales y artistas: la corrida de toros es en efecto un arte. Un arte que celebra la violencia y la muerte temas válidos para el arte. Pero, ¿el hecho de que sea un arte justifica la espantosa tortura que sufre el toro? ¿Es ético permitirle todo al arte? En un disco de
David Bowie se plantea la posibilidad de que los asesinatos sean obras maestras debido a la destreza estética del autor que perpetra estos crímenes. Puede haber belleza y profundidad en estos actos criminales si es que hay pericia artística detrás de este abominable delito. ¿Eso eximiría a un posible asesino-artista? Desde luego que no. Creo que hay una evidente frivolidad en la postura de Vargas Llosa: el privilego del goce estético sobre los posibles inconvenientes éticos que su afición puede representar.

Ojo, no soy una persona que excede su amor hacia los animales y quiere vivir en un mundo irreal donde no se consuma carne o, peor aún, que se equipare el derecho de los animales al de los seres humanos. Yo soy carnívoro y no tengo problemas con ello. O casi ninguno. Soy consciente que no todos los animales son criados en buenas condiciones y que muchos son sacrificados de una manera atroz y dolorosísima, como el ejemplo de las langostas que pone
Vargas Llosa en su artículo. Yo por eso abogo por un trato humanitario en la crianza de los animales de consumo y por una muerte rápida y lo menos dolorosa posible*. Justo por eso puedo afirmar que la corrida de toros me parece abominable desde una óptica moral ya que se somete a un tormento indecible a un animal que si bien puede ser fiero y tiene cuernos mortales tiene todas la de perder.

Finalmente
Vargas Llosa habla de que no se puede prohibir la corrida de toros porque atenta contra la libertad de algunas personas como él que quieren seguir viendo tal espectáculo. Hasta cierto punto tiene razón. ¿Cómo puedo imponer mi punto de vista a personas que no comparten la mía? Pero el mismo Vargas Llosa parece contradecirse en otro artículo donde habla de la banalización del arte y la cultura debido a la popularización de esta. Pide restablecer la credibilidad e importancia de las elites intelectuales que determinaban lo que era el buen gusto. Su justificación: la improbabilidad de que todas las personas tengan el conocimiento suficiente para opinar y juzgar con propiedad lo que es arte y no. Bueno, comparto a medias su posición que me parece un poco anticuada en algunos aspectos, eso será materia de otro post, pero creo que en este artículo Vargas Llosa erige a un grupo privilegiado de personas para que determine lo que es bueno y no en el arte, y que el resto, de alguna manera, adopte este modelo impuesto. ¿No podemos trasladar esto al ámbito moral? Si es cruel e inmoral someter a un animal a un sufrimiento insoportable solo por la fruición estética de un grupo, ¿no se puede prohibir ya que lo determinó un grupo de personas ilustradas en ética y moral? Suena un poco autoritario, sí, pero estoy usando la lógica del ilustre escritor peruano. Además, todas nuestras normas o leyes son impuestas por un grupo de personas que legislan y es la misma sociedad en la práctica la que da su aprobación o no. Por lo tanto, creo que nuestra sociedad ya es más consciente sobre el derecho de los animales a no ser torturados; ya ha madurado en ese aspecto**, por lo tanto no sería una locura que se dé una norma que prohíba la tortura animal y que por lo tanto se prohíba este espéctaculo cruel.
Por más que empobrezca el panorama cultural o tradicional de ciertas personas creo que en este caso debe primar el derecho animal de no sufrir en exceso.




* Y que no me diga alguien que este no es probable: hay una pistola de aire comprimido que mata instantáneamente a las reses (se menciona y se ve el aparato en la película Sin lugar para los débiles). Por lo tanto, el dolor, si hay, se da en un lapso tan corto que la res no ha tenido tiempo para procesar esta sensación.

** No creo que esto funcione con todas las sociedades. Hay pueblos que considera el sufrimiento animal algo más que gozo estético. Es base de sus creencias religiosas o místicas que dan sentido a su existencia. Por lo tanto prohibir estas prácticas que son rituales en ellos, podría llevar a desaparecer su identidad. Estas sociedades no están preparadas para aceptar que el sufrimiento del pobre animal está por encima de sus prácticas ancestrales. En estos casos no creo que sea apropiado ni conveniente prohibir este maltrato. No pasa lo mismo en nuestras sociedades occidentalizadas, donde la consciencia sobre el maltrato animal está bastante fortalecida.

Caeiro

martes, 23 de marzo de 2010

Libro recomendado: "La nueva carne. Una estética perversa del cuerpo"



Las nuevas tendencias tegnológicas siempre han influenciado el campo del pensamiento y el arte. Por ejemplo, Vattimo en su notable libro La Sociedad Transparente responsabiliza a los mass media de la irrupción de la posmodernidad. En este libro una serie de autores (Carlos Arenas, Jesús Palacios, Antonio José Navarro, Pedro Duque, Ramón Freixas, Rubén Lardin, entre otros) a través de unos pequeños ensayos nos explican qué significa la nueva carne y como muchos pensadores, cineastas, escritores, artistas plásticos o creadores de cómics abordan este nuevo fenómeno.

En síntesis, la nueva carne significa la posibilidad de trascender la materia orgánica de la que estamos hechos a través de una serie de transformaciones, generalmente vinculada a la tecnología. Esta mutación implica más que una mero cambio corpóreo: trastoca los modos de vida, conducta e identidad. Los ejemplos en el mundo de la ficción y el arte son enumerados y analizados por los autores del libro:
H. R. Giger (pintor suizo cuya obra Necronomicon IV fue base para crear la criatura de Alien), Charles Burns (creador de cómics grotescos como Big Baby, Skin Deep, Agujero Negro, etc.) , Clive Barker (escritor y director de cine de terror del que destaca Hellraiser) , Joel-Peter Witkin (fotógrafo de lo deforme cuya obra se ve marcada por una experiencia infantil: presenciar la decapitación accidental de una niña), entreo otros.
Quizá el personaje más destacado de esta corriente artística sea el cineasta canadiense
David Cronenberg (si es que no contamos a Kafka y su genial obra La Metamorfosis). Casi toda la filmografía de este director reflexiona sobre las mutaciones del cuerpo y como este fenómeno afecta la identidad de sus personajes. Es un recorrido inverso al que otros creadores proponen en sus ficciones: si Travis en Taxi Driver se rapa la cabeza y cambia su fisonomía debido a los transtornos psicológicos que padece, Seth Brundle, el personaje principal de La Mosca, sufre de angustias y dudas existenciales por los severos trastornos corpóreos que sufre en su aberrante transformación de mosca. Cronenberg es sin duda, uno de los realizadores más osados e interesantes de la actualidad y probablemente su obra sea la más coherente, profunda y lograda de esta corriente.

Este libro esclarece los conceptos subyacentes en la nueva carne, a la vez que nos acerca a los artistas que abordan esta temática relativamente nueva. Es una obra valiosa que nos abre el panorama de los que se hace en el arte y la realidad.

Caeiro


sábado, 12 de diciembre de 2009

"Kinder des Lichtes" de Wappenbund


Dentro de pocos días se acaba este año que es el último de esta década. Por ese motivo han aparecido recientemente numerosas listas con los mejores discos de la presente década. Es imposible que estas listas incluyan, por motivos de espacio o desconocimiento, todos los discos excepcionales de ese periodo. Por eso no nos sorprende que se haya ignorado Kinder des Lichtes, un maravilloso disco que lamentablemente es muy poco conocido.

Wappenbund fue fundado en Alemania por Sven Bussler y Maria Isabell y en su corta vida (1999-2004) practicó el marcial industrial, un subgénero musical que mezcla el industrial con las marchas europeas, en especial las marchas militares (de allí proviene el nombre del subgénero). En la actualidad hay un pequeño movimiento en el país germano de bandas marcial industrial, algunas de ellas cercanas al neofolk. Este no es el caso de Wappenbund que está más emparentado con el dark ambient, lo que le proporciona oscuridad a su música.

El disco consta de seis canciones instrumentales con predominancia del piano. Todas son excepcionales y nos deja una impresión extraña, como lo deja todo arte nuevo. Y es que justamente lo más encomiable de este disco es su originalidad y el ambiente siniestro que, sin llegar a ser opresivo, afecta las sectores más oscuros de nuestra alma. Aunque hay que advertir que este disco, al parecer, está envuleto en cierta polémica ya que algunos acusan que se hace cierta apología al Nacional Socialismo, es decir al nazismo. Nosotros no entendemos el alemán, por lo tanto no podemos verificar si es correcta la información, pero podemos asegurar que si hay la madurez suficiente para separar el mensaje reprobable con la excelencia formal que algunas obras de arte ostenta, no debe haber problemas en apreciar este notable disco, uno de los mejores de la, aún, presente década.

Debido a la dificultad de encontrar este disco, les dejo el link de descarga: http://www.mediafire.com/?mjwdynwwhim


Caeiro

sábado, 31 de octubre de 2009

Natural Snow Building: la música incontenible

A diferencia de la década del sesenta o setenta, los músicos de hoy toman alguna pausa para editar sus trabajos. Hoy se puede considerar a una banda como prolífica cuando puntualmente entrega un trabajo cada año o incluso cada dos años. Pero generalmente los músicos se toman un tiempo más prolongado para editar sus trabajos. Otros en cambio, ven en la constancia de sacar discos una forma de acumular dinero, ya que esta se les puede escapar de las manos cuando se es consciente del poco talento, como es el caso de los insoportables Jonas Brothers, que sacan cualquier material posible antes de que el tiempo acabe con su adolescencia y, por ende, terminen en el olvido.

Este no es el caso de Natural Snow Building, banda francesa originaria de Bretaña. Ellos en los últimos 3 años han entregado la nada desdeñable cantidad de 13 discos. Si tenemos en cuenta que son trabajos extensos que rozan los 80 minutos y que algunos de ellos son de formato doble o inclusive quintuple, como es el caso del reciente Daughter of Darkness, pues estamos hablando de una caso muy atípico. Y más aún cuando estos presentan una calidad envidiable.


Natural Snow Building es un dúo formado por los atareados Mehdi Ameziane, Solange Gularte. Su músico es una amalgama entre el drone, la música psicodélica y el avant-folk. Muchas temas son extensos y bordean los 20 y 40 minutos y son en su mayoría instrumentales por lo que su musica es decididamente anticomercial. Su disco más celebrado The Dance of the Moon and the Sun que data del año 2006 es, qué duda cabe, un gran disco. Pero honestamente prefiero ese monumental trabajo de 6 horas que es el mencionado Daughter of Darkness , una de las mejores producciones de este año (coincidentemente otra placa memorable de este año, la comentada La Musica Teatrale consta también de 5 discos). Y si fuera poco, en el colmo del exceso en septiembre de este año publicarón el álbum doble Shadow Kingdom, que es otro soberbio material que le hace competencia en calidad a Daughter of Darkness.

Sin duda, este grupo francés es un referente a tomar en cuenta por los amantes de la música. Espero que nos siga deleitando con mucho más material, porque en ellos, la incontención es una gran virtud.

Caeiro

Discografía

1999 Tracks on the Bloody Show
1999 Witch-Season
2000 Two Sides of horse
2003 Ghost folks
2004 The Winter Ray
2006 The Dance of The Moon and sun
2008 Between the Real and the Shadow
2008 Norns
2008 Sunlit Stone: Moon
2008 Sunlit Stone: Sun
2008: Laurie Bird
2008: Slayer of the King of Hell

2008: Sung to the North
2008: The Wheel of Sharp Daggers
2008: Night Coercion Into the Company of Witches
2009: Daughter of Darkness
2009: Daughter of Darkness V
2009: Shadow Kingdom




miércoles, 21 de octubre de 2009

"Harpya" de Raoul Servais



El belga Raoul Servais es uno de los mejores animadores que nos dio el cine en su historia. Cuenta en su haber 14 trabajos como realizador en 50 años de carrera. Ha transitado por etapas marcadas, pero casi en todas ellas se transmite una vena experimental que lo aproxima a los animadores checoslovacos (estos cineastas desarrollaron su carrera en la post-guerra), aunque con ciertas diferencias que lo distancian y le da un carácter particular.


El cortometraje que vamos a compartir data del año de 1979 y es el que marca su inicio en la animación con actores de carne y hueso. Es una película extraña, inquietante y, hasta cierto punto, terrorífica. Se trata de una revisión del conocido mito griego de Fineo en el que este sufre el hostigamiento y torturas de unos seres repelentes llamadas Harpías. La cinta tiene cierto toque surrealista y expresionista además que logra crear una de las atmófera más oprimente jamás vistas, cosa que muchas películas de terror, incluido las japonesas, quisieran tener. Basta de palabras y a continuación les dejo esta pequeña joya del cine premiada en su año en el Festival de Cannes.

Caeiro

sábado, 10 de octubre de 2009

"La musica teatrale" de Kormorany

Este año que se está yendo nos ha dejado, a pesar de no ser muchas, algunas experiencias sonoras interesantes. De todas ellas, quizá la más extraña, fascinante y, sobre todo, extensa ha sido la que nos ha deparado el oscuro grupo polaco Kormorany con su disco La musica teatrale.

Poco sabemos de este grupo que consta al menos de 8 miembros con nombres un tanto difíciles de recordar para alguien que no esté acostumbrado a la lengua eslava: Paweł Czepułkowski, Jacek Fedorowicz, Piotr Jankowski, Krzyś Koń Konieczny, Artur Gaja Krawczyk, Michał Litfa Litwiniec, Natasza Sierocka, Tomasz Filip Filipiuk y Darek Maj. En el pasado publicaron Teraz (2000) y Miasto (2007) y, al parecer, no se parecen mucho a La Musica Teatrale. Y es que se trata de un disco muy peculiar, abiertamente experimental, que hace uso del avant-prog, drone, dark ambient y spoken word a través de canciones que discurren como cataratas interminables a lo largo de casi 5 horas.

A pesar de la extensión del disco, los polacos logran mantener regularidad canción tras canción, un gran mérito si tomamos en cuenta que lo desmesurado generalmente está divorciado con la calidad (basta con escuchar el mamotreto de Calamaro llamado El Salmón que coincidentemente también consta de 5 discos). Los cinco discos no son hermanos gemelos, ya que cada elepé posee una estética ligeramente distinta del otro, otorgándole cierta heterogeneidad a la obra en su conjunto.

Esta obra inclasificable y monumental es uno de los grandes discos del año. Traten de darle un tiempo a La musica teatrale, ya que serán las 5 horas mejor invertidas en su vida. A continuación les dejo los links donde podrán descargar este disco, debido a la gran dificultad de encontrarlo.

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Caeiro